Y entonces te das cuenta de que él lo es todo. De que no puedes continuar si no es a su lado, de que no puedes ser tu misma, si no estás con él. Te das cuenta de que forma parte de ti, pero ya es tarde para evitarlo, su olor permanece en ti, en tu pelo, en tu ropa. Tienes los labios húmedos, aún sientes sus besos. Sus caricias siguen marcadas en tu piel, lo notas. Ya nada puede cambiar, sucedió. No intentes cambiarlo, no puedes, sólo reacciona. Deja de tratar de convencerte de que él no es importante, de que te da igual lo que hace a cada minuto, a cada segundo. Es mentira, te importa, lo sabes. Pero no quieres, no puedes aceptarlo. Tu escudo sigue firme, sigue luchando contra el miedo de que te mientan, de que te hagan daño, eres fuerte y crees que no puedes dejar que eso pase. Abre los ojos, ya pasó, ya es tarde, no mires hacia atrás, no pienses como fue, simplemente recuerda como sucedió, como pasó que de un día para otro, tu corazón dio un vuelco. Deja de ocultarlo, es imposible, los sentimientos no pueden esquivarse, porque hagas lo que hagas, no podrás evitar las ganas de abrazarle, de dejarle sin respiración de un largo y bonito beso, de acariciarle el pelo haciendo pequeños remolinos, de sentirle cerca… Deja de buscar respuestas en los demás, deja de dar explicaciones a quien no se lo merece. Solo se tú y se sincera contigo misma. Admite que estás enamorada, y olvida el resto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario