Tenemos
la mala costumbre de llamarle “problema” a todos los pequeños
obstáculos que se nos presentan día a día. Yo prefiero llamarle
“reto”. En realidad cada día es un nuevo reto. Cada día tenemos
un objetivo, por insignificante que parezca, que nos ayuda y nos
acerca al objetivo principal, el que le da sentido a nuestras vidas. No madrugo cada día porque me guste ir
al instituto. Madrugo porque ir al instituto hoy hará que mañana
tenga un futuro mejor. Tener un problema es perder un trabajo o
quedarse sin hogar. En cambio, no es un problema que te castiguen sin
móvil porque no cumpliste tus obligaciones. La gente está cada vez
más quieta y son pocos los que superan ese reto diario. Ahora todos
buscan la forma más fácil, la que conlleve menos esfuerzo. Tal vez
falte motivación aunque, bajo mi punto de vista, la auto-superación
es motivo suficiente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario