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| I'm a dreamer |
Mi cabeza esconde muchas cosas. Esconde
que me entran ganas de abrazarte cada vez que te veo, que me iría
contigo de la mano tan lejos como fuese posible. Básicamente esconde
que te quiero. Esconde todas esas cosas que yo nunca admito, que no
me permito creer. Se trata de no auto-lastimarse, de no dar cabida a
cosas que jamás sucederán, como por ejemplo, que estemos juntos. Es
algo más imposible que improbable. Ni si quiera me pregunto la razón
simplemente porque se supone que no tiene importancia, porque mi
cabeza no se la da, aun que sé que es por mi bien. Me ahorra toda
esa clase de problemas que no sirven de nada pero que exprimen hasta
el final, hasta que se solucionan o desaparecen. Tú, sin ir más
lejos, eres ese problema, un problema, exactamente mi problema. Por
todo eso, mi cabeza decide que cada noche aparezcas en mis sueños.
En cualquier parte, en cualquier situación, en mis sueños siempre
tienes un papel. Entendí que eso se debe a que mi subconsciente te
da esa importancia y ese sentido del que careces cuando estoy
despierta. En cierta forma, el subconsciente desarrolla todos los
impulsos que siempre reprimo, todos esos deseos que siempre se quedan
justo entre los dientes y los labios, al límite, al borde de la
opinión de los que me rodean. Llegan a lo máximo, de mis labios
hacia adentro, porque jamás saldrán. Porque jamás seré capaz de
dejar que esto se convierta en algo real, en algo que se escape de mi
boca y no pueda controlar. Me declaro soñadora, señoras y señores.
Soñadora del sueño más grande de mi vida, del único sueño que
ocupa mi subconsciente cuando, finalmente, caigo agotada en la cama
después de un largo día. Soñadora de esa persona que no sabe que
existo, pero que amo con todas mis fuerzas.

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