domingo, 24 de febrero de 2013

Los sueños, sueños son

I'm a dreamer

Mi cabeza esconde muchas cosas. Esconde que me entran ganas de abrazarte cada vez que te veo, que me iría contigo de la mano tan lejos como fuese posible. Básicamente esconde que te quiero. Esconde todas esas cosas que yo nunca admito, que no me permito creer. Se trata de no auto-lastimarse, de no dar cabida a cosas que jamás sucederán, como por ejemplo, que estemos juntos. Es algo más imposible que improbable. Ni si quiera me pregunto la razón simplemente porque se supone que no tiene importancia, porque mi cabeza no se la da, aun que sé que es por mi bien. Me ahorra toda esa clase de problemas que no sirven de nada pero que exprimen hasta el final, hasta que se solucionan o desaparecen. Tú, sin ir más lejos, eres ese problema, un problema, exactamente mi problema. Por todo eso, mi cabeza decide que cada noche aparezcas en mis sueños. En cualquier parte, en cualquier situación, en mis sueños siempre tienes un papel. Entendí que eso se debe a que mi subconsciente te da esa importancia y ese sentido del que careces cuando estoy despierta. En cierta forma, el subconsciente desarrolla todos los impulsos que siempre reprimo, todos esos deseos que siempre se quedan justo entre los dientes y los labios, al límite, al borde de la opinión de los que me rodean. Llegan a lo máximo, de mis labios hacia adentro, porque jamás saldrán. Porque jamás seré capaz de dejar que esto se convierta en algo real, en algo que se escape de mi boca y no pueda controlar. Me declaro soñadora, señoras y señores. Soñadora del sueño más grande de mi vida, del único sueño que ocupa mi subconsciente cuando, finalmente, caigo agotada en la cama después de un largo día. Soñadora de esa persona que no sabe que existo, pero que amo con todas mis fuerzas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario