Podría describirte lo que sentía
unos minutos antes de verte. Podría describirte la mezcla de emoción
y nervios que habitaba mi cuerpo cuando estaba contigo. Podría
describirte todas y cada una de nuestras citas, pero jamás, jamás
podré describir lo que sentías tú; cuando estabas a punto de
verme, cuando al fin me abrazabas. Te mentiría si te dijese que no
me muero de ganas por saberlo.. Sabes,
puede que no te diga tantas cosas bonitas, que no te abrace o te bese
tanto como te gustaría, pero puedo asegurarte que todas mis miradas
van cargadas de eso que necesitas de mi porque es algo muy real.
Puedo asegurarte que en cada momento fuiste tú quien hizo que mi
boca tomase forma de sonrisa y, a continuación, soltase una larga
carcajada. Tú fabricaste cada sentimiento que fui desarrollando con
el tiempo, que nunca dejó de crecer, que sigue creciendo. Tú me
empujaste, fuiste el culpable de que consiguiese todo lo que me
propuse, todo lo que soñé. Tú haces que todo sea posible, que todo
recobre sentido cuando creo que todo está perdido. Por eso y por
infinitas razones más haces que te quiera tanto. Por todas esas
pequeñas cosas que sólo yo puedo ver cuando estoy contigo, esas
pequeñas cosas que nunca me oirás decir, pero que siempre estarán
en mi pensamiento... esas pequeñas cosas que marcan la diferencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario