sábado, 9 de febrero de 2013

Solíamos...


Solíamos hacerlo todo juntos. No podíamos estar separados, ni si quiera una hora. Nos esperábamos cuando el otro tenía un compromiso. Disfrutábamos de esos momentos de espera hasta que por fin volvíamos a vernos, y a tocarnos. Adoraba sus manos cuando buscaban mi cuerpo, antes siempre era así. Era eso que siempre había deseado tener, esa complicidad, esa magia que nos envolvía. Su sonrisa matutina, sus cálidos abrazos, sus besos húmedos. El tiempo pasaba demasiado rápido, aquello casi parecía irreal. No importaba el pasado o el futuro, porque solo podíamos vernos el uno al otro en un presente que ardía, en un día a día que jamás se hacía rutina. Yo sabía que aquello no duraría para siempre, las cosas buenas siempre tienden a desaparecer, a esfumarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario