¿Por qué te estás rindiendo? ¿Es
que no lo ves? Tienes todo para ser lo que quieras ser. Para salir
adelante cuando nadie más tenga fuerzas para hacerlo. Para mirar al
mundo con la certeza de que puedes lograr todo aquello que te
propongas. No es fácil, evidentemente, nadie dijo que fuera a serlo.
Pero, en vez de preguntarse porque las cosas nunca salen como uno lo
planea, deberíamos agradecer que, gracias a ello, tenemos el sentido
del esfuerzo y del sacrificio, del deber de luchar por todo lo que
valoramos. A parte, siempre podrían pasarte cosas peores, ¿sabías?
Por eso mismo hay que darse cuenta de que no somos tan desgraciados
como creemos a veces, cuando nos cegamos, cuando ni siquiera
razonamos con madurez. Lo cierto es que si realmente deseas algo,
puede hacerse realidad. Por mucho que uno se ponga obstáculos así
mismo creyendo que es imposible o que no está a la altura, son
simplemente excusas para no arriesgar, para no perder, para seguir
siendo mediocres. Eso está mal, ¿verdad? Aunque también debo
reconocer que es muy fácil decirlo, des de fuera todo se ve más
sencillo, o eso dicen. La cuestión es que tenemos la estúpida manía
de menospreciarnos, porque para nosotros mismos nunca seremos lo
suficientemente buenos. Pero admito que últimamente estoy un poco
cansada de toda esta historia. Si lo quieres, ves a por ello. No
importa cuanto tiempo te lleve, ni lo que tengas que hacer para
conseguirlo, simplemente propóntelo y lógralo, porque estoy segura
de que cuando llegues a tu destino la satisfacción será mayor y
podrá compensarte. Se trata de sentirse orgulloso, de gritarle al
mundo que fuiste capaz y de sorprenderte a ti mismo. Levanta la
mirada con orgullo y esquiva esas piedras que te hacen tropezar, que
te retrasan la llegada al objetivo. Puedes hacerlo, ¿qué apostamos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario