No pienso quedarme con ese mal sabor de boca, con esa extraña sensación...pensando que podría haber sido. Me arriesgo, me lanzo a por ello, porque aún queda algo que a gritos dice que luche, que luche por él, por estar cerca de él. Entonces y solo entonces, la distancia por fin, no sería escusa para no estar juntos.
Podríamos ser todo y a la vez nada. Podríamos ser más y mejor que en este mismo momento. Podríamos ser un día cualquiera lleno de sorpresas. Podríamos ser un barco de papel que no se hunde en el mar. Podríamos ser aquella misma moneda de dos caras con la que poníamos a prueba nuestra suerte. Podíamos ser verano en pleno invierno, y viceversa. Podríamos ser ese beso que siempre nos dejó sin respiración. Podríamos ser muchas noches sin dormir. Podríamos ser tardes dónde las cosquillas fueran la única cosa que nos delataran. Podríamos ser incluso palabras, aquellas que se escribían solas en tú espalda, deseando que fueran adivinadas. Podríamos ser aquél corazón que dibujabas con tu dedo en mi pecho. O aquella sábana blanca, que nos delató. Podríamos ser caricias que recorren caminos sin final. O esa canción por terminar. Podríamos ser silencios llenos de "te quieros", y no silencios llenos de miedo. Podríamos ser el mejor día de nuestra vida, y volverlo a repetir. Podríamos ser ese vértigo en lo más alto de la Torre Eiffel. Podríamos ser ese viaje alrededor de tu corazón en 80 segundos. Podríamos ser norte, sur, este, y oeste.
Podríamos ser todo aquello que nos propusiéramos, pero consiguiéndolo juntos.
Podríamos ser tantas cosas, pero no somos nada.
"Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los latidos del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras; aquello que muestra lo que nuestros ojos no pueden ver."

No hay comentarios:
Publicar un comentario