Empieza y no puedes detenerlo... crece,
crece y sigue creciendo. Se apodera de ti, invadiendo mente y
corazón. Intentas esquivarlo, evitarlo... pero fracasas una y otra
vez. Piensas que esto del amor no es para ti, que esta no es la edad,
que esto no va contigo. Simplemente no lo tenías planeado. Te dejas
llevar por primera vez. Lo vives, lo sientes, lo respiras, lo haces
tuyo. Rompes esquemas, no importa el que dirán, importa aprovechar
el momento. Cada momento a su lado... que no se acaba, que se hace
eterno. Parece que él pudiera comerte con la mirada, que esa sonrisa
suya tan tímida es solo una tapadera. Notas sus ojos clavados en ti
cuando estas frente a él o de espaldas, cuando le miras de reojo y
cuando no. Eres especial, eres la única, eres esa chica que hizo
desaparecer a las demás. Te aferras a cualquier tipo de esperanza
deseando que este sueño no acabe nunca. Deseando que no te lastimen,
que no te mientan, que no te decepcionen. Eres primeriza en este tipo
de relaciones y obviamente quieres que todo sea como en los cuentos
de final feliz. Pero lo más importante es que, en el caso de que
todo saliese al revés, nunca nadie podrá arrebatarte tu capacidad
de sentir, de amar. Que si no es este, será otro. El destino termina
poniendo todo en su lugar, ¿no?

No hay comentarios:
Publicar un comentario