Hay cosas que simplemente no tienen
explicación. Pensamientos, sentimientos o emociones que
experimentamos sin saber por qué. Pero no se trata de buscar una
razón lógica a todo esto. ¿Por qué no nos dedicamos a sentir y a
vivir más en vez de buscar tantas respuestas? Estas no van a
solucionar nada, incluso traerán más problemas. Arrepentirse de
decisiones, de palabras, de acciones. ¿Para qué? Asúmelo y ya
está, forma parte del pasado. Es algo que no volverías a hacer así
que no te dediques a hacer que permanezca también en tu presente. Tu
presente está aquí, ahora, ya. En tus manos, estás a tiempo de
tomar cualquier decisión. Sólo depende de ti, de nadie más. Solo
tú eres dueño de tu vida y de lo que haces con ella. No importa lo
que digan, lo que intenten hacerte creer. Nadie puede ponerte
límites, solo tu decides hasta dónde y cuando llega tu límite. Así que
cuando nadie crea en ti, cuando todos quieran que fracases, por
envidia o frustración, tú tienes que ser más fuerte que nunca y
que nadie. Es apretar los puños y confiar en uno mismo. Cuando te
digan “todo está perdido”, “ríndete”, “no es para ti”,
“no eres lo suficientemente bueno”, “no aceptamos a gente como
tú”. ¿Perdona? Nadie decide cuándo termina la batalla, ni cuándo
debes rendirte. Nadie es consciente de qué ni de cuánto puedes dar,
ni cuánto ni para qué vales. Simplemente deja de escuchar a los que
dicen que no puedes hacerlo e inténtalo una vez más.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario