viernes, 26 de julio de 2013

Never late

Es una mezcla de nostalgia con incertidumbre. Es la ausencia de ese algo lejano, que no consigues alcanzar, que se te escapa cada vez que estás a punto de atraparlo. Tal vez por una décima de segundo, pero ves como se aleja, cada vez más. Automáticamente sientes impotencia. ¿Por qué aquello que más deseas se esfuma con tal rapidez? Es como el tiempo. Tan poco lineal, tan poco estable. Resulta sorprendente el hecho de que una misma hora pueda hacerse eterna o excesivamente corta según la situación. Y así como las horas pasan, también pasan los años. Y entonces, poco a poco, llega la nostalgia. Por aquel pasado al que, de alguna forma u otra, siempre estaremos atados. Miraremos atrás y recordaremos: primero los momentos más felices de nuestra vida y, sin quererlo, irán apareciendo también, en contraposición, algunos momentos que nunca querríamos volver a vivir. Decepciones, ilusiones convertidas en cenizas, la pérdida de algún familiar. Pero no importa cuánto recuerdes una vez que está todo atrás. Sigues siendo el mismo, y sigues sin hacer tuyo eso que se te está yendo. La impotencia permanece. Sigues de pie, en el mismo lugar; a la sombra, bajo aquel remoto árbol del único parque de la ciudad. Tal vez sea eso. El anhelo de lo que fue y nunca más será. De lo que una vez fue tuyo y te arrebataron con pretextos. No pudiste reaccionar, no pudiste elegir... ni siquiera luchar. Y ahora seguramente estás preguntándote en qué parte tiene lugar la incertidumbre. Bueno, exactamente nadie lo sabe. Pero una vez analizada la nostalgia, ¿que nos queda?, ¿qué viene después?. Lógicamente el miedo de lo que vendrá con cada nuevo día, con cada nueva persona que entre en nuestra vida, con cada decisión que tomemos. ¿Qué será de nosotros? ¿Seremos felices o no? Bien, tienes dos opciones: o dejarlo todo en manos del destino o, en vez de dejar que alguien o alguna fuerza superior decida por ti, forjar tu propia vida; con tus propias decisiones, por los caminos que tú elijas. Nadie sabe donde puedes acabar, ni tan solo tu mismo. Pero, ¿quién te dice que no puedes recuperar una parte de aquello que una vez te arrebataron?


QUE NUNCATE ARREBATEN LA POSIBILIDAD DE SER FELIZ A TU MANERA

No hay comentarios:

Publicar un comentario