Lo sé, no soy la chica perfecta. No tengo
los ojos azules, ni el pelo rubio, ni una bonita piel bronceada. No tengo un
cuerpo diez. No soy baja, pero tampoco alta. Tengo muy poca paciencia y muchas
veces los nervios me pierden. No soy el prototipo de chica que todos los chicos
desean tener. Aun que en realidad no hay ningún prototipo bien definido, porque
cada uno tiene sus gustos. Hay a quien les gustan las morenas con ojos verdes,
o las castañas con ojos marrones y viceversa. La cuestión es que tampoco es
necesario gustarle a todo el mundo, porque eso es prácticamente imposible. Solo
me basta con gustarle a él. Tampoco es necesario que todos los chicos me miren,
solo me basta con que él se fije en mi, porque con una sola mirada suya puede
hacerme sentir la niña más bonita del mundo. Es como si, de alguna manera, me
expresara lo que siente con solo una sonrisa o una mirada. Es tan transparente,
que puedo deducir cada palabra que va a decir a continuación. Es tan
perfectamente imperfecto que hace que despierte en mi esas ganas de estar con
él y no querer separarme nunca, porque si estoy con él, no necesito nada más,
porque si estoy con él, estoy completa. Porque sé que a él le da igual el color
de mi pelo, la ropa que lleve, si estoy maquillada o no, porque él me quiere
por como soy y no por lo que solo se ve a simple vista, porque él ve más allá
de un físico. Y eso es lo que me enamora de él, el que hace que pierda la razón
e imagine cosas inimaginables. Él es el motivo de que cada mañana me den ganas
de levantarme con una sonrisa de oreja a oreja para ir al instituto. Es gracias
a ÉL yo soy feliz, y ojalá que algún día lo sepa.
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