Aún no puedo creerlo... fuimos tanto, y ahora somos tan poco... prácticamente nada. Ya ni hablamos, ni nos miramos. Como explicarte que cada vez que paso por tu lado me entran unas ganas inmensas de abrazarte, de besarte, de decirte que sería capaz de bajar del cielo todas las estrellas, una a una, solo por ti, por ver una gran sonrisa dibujada en tu cara. Pero me contengo, y lucho contra mis sentimientos, contra mis ganas de comerme el mundo junto a ti. No puedo arriesgarme a volver a intentarlo, mi corazón está harto de fracasos, y de tan pocas victorias. Y me cuesta reconocer todo esto, todo lo que, de alguna forma, estoy expresando con palabras. Me cuesta porque, a pesar del daño que me has hecho, de los problemas innecesarios que me has causado, mis sentimientos por ti no han desaparecido, ni lo harán. Son tan grandes, que ningún intento de cambiarlos funcionaría. Pero no me rendiré, olvidaré todos y cada uno de los recuerdos que mi memoria guarda sobre nosotros, sobre lo que un día vivimos. Seguiré buscando a esa persona que me corresponda, que ame cada uno de mis defectos y cada una de mis virtudes, que me cuide y que me proteja, como a su bien más preciado. Encontraré a alguien como tú, o incluso mejor, y le entregaré a él todos mis secretos. Ya basta de contradicciones, de sentimientos y sensaciones que ni yo misma comprendo. A partir de hoy dejaré de lado a todo aquello que anteriormente me hizo sufrir, y aprenderé a vivir sin necesitar tu amor.
domingo, 26 de febrero de 2012
Ya no te conozco...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario