Fue un sueño algo
raro, debo admitirlo. Solo estábamos tú, yo y un cómodo y agradable silencio.
Intercambiábamos miradas, sonrisas e incluso caricias…pero ninguna palabra, no
era necesario, nuestros ojos estaban manteniendo una conversación, que nadie
nunca lograría entender. Y entonces, pasó: espontáneamente, improvisadamente,
sin pensar… tú labios rozaron los míos,
con suavidad, dulzura… ¿Qué más podía pedir? Era un sueño del que deseaba no despertar
jamás. Pero era tiempo de volver a la realidad. Fue un choque impactante, duro
de asimilar. Nada había cambiado. Tú y tu timidez, yo y mi cobardía. Es tan
difícil dar un paso… dejar la vergüenza a un lado, y enfrentarse a una
decisión, donde tú no controlas, donde dependes totalmente de la otra persona.
Ojalá supieses que esta vez es fácil, que lo que tú sientes por mi es
proporcionalmente lo mismo a lo que yo
siento por ti. Ojalá hubiese una manera, porque mi corazón no deja de gritar tu
nombre, y es tan evidente y tan confuso al mismo tiempo… sentimientos
contradictorios que no dejan de repetirse: hoy te quiero, pero tal vez mañana
no esté tan segura. Y sí, nunca nada es estable en mí, ya deberías saberlo, o
no, puesto que a veces pienso que no
sientes nada. Tienes tanta facilidad para esquivarme y hacerme sentir que no
significo nada… y otras, en cambio, haces que no deje de pensar en ti ni un
solo instante. Pero yo también sé jugar a eso, sé dirigir mi mirada hacia otra
persona que no seas tú, y también sé volverte loco en menos de un segundo. Es curioso que cuánto menos importancia
intento darte, más pendiente estoy de ti. Un momento, interrumpo. Salgamos del
contexto, del sentido de todo esto: ¿Qué gracia tiene que ocurra algo a estas
alturas? Olvidamos algo muy importante: en unos meses estarás ya muy lejos de
aquí. No quiero pensar ni un solo minuto cuánto podría llegar a sufrir si,
después de una historia tan bonita, viniera un final tan amargo. Tal vez
debamos aprovechar lo poco que nos queda juntos, o tal vez solo tengamos que dejar
espacio entre nosotros. ¿A caso tú sabes que hay que hacer en esta situación?
Porque yo no tengo ni la mínima idea… pero sí tengo un plan: dejemos que el
tiempo decida, que pase lo que tenga que pasar, que si un día te quiero, me
correspondas y si otro no te hago caso, te desesperes. Dejemos de darle tantas
vueltas a una cosa tan simple: el amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario