Siempre hay un momento en el que el
camino se bifurca, cada uno toma una dirección pensando que al final los
caminos se volverán a unir. Solo pueden
pasar dos cosas, que se unan o que no se vuelvan ni a encontrar. Desde
tu camino ves a la otra persona cada vez más pequeña, no pasa nada, piensas que
estáis hechos el uno para el otro, al final estará él, o eso esperas que pase. No te dejé nunca, me
quedé hasta el final, la mayor parte del tiempo, fue una pesadilla pero no
renunciaría ni a un minuto de los que pase contigo. Fue como si me despertase,
me hiciste sentir cosas diferentes, cosas que no sabía que podía sentir… Elegí
tu boca, me quede tus
sonrisas, me
diste tus palabras pero necesito hechos, necesito que me necesites, porque yo no
puedo evitar necesitarte. Y es
que últimamente todo me sale al revés; continuamente se me olvida
olvidarte, y más desde que me propuse hacerlo. Me he dado cuenta de que es
imposible, inhumano, rompe la franja entre lo real y lo irreal, pero me da
igual. Sé que estoy jodidamente “bien”, y eso es lo que importa. Sé que tienes
el control de la situación esta vez, y voy a dejar que lo sigas
teniendo. Admito que no puedo, que te espero, que te quiero, y te vuelvo
a querer; y que ni puedo, ni quiero olvidarme de ti. Y aunque vengan
tiempos en el que la distancia se apodere de nosotros, como en este mismo
momento, aunque notes que en tu hombro no está mi mano, aunque creas que de ti
ya me olvidado…sabes de sobra que has buscado en mil lugares para encontrarme,
menos en el que siempre he estado…tú corazón.

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