Libramos más de mil batallas, pero sobrevivimos juntos. Cometimos
millones de errores, pero lo hicimos juntos. Travesamos momentos duros, pero supimos
enterrarlos juntos. Aunque todo tiene su final. Y es que da igual aquello que
se interponga, por imposible que parezca, siempre encontraremos una solución.
Así fue escrito.
Ver mi vida pasar, como si de una película se tratase, sin dirección… hasta que te cruzaste en mi camino. ¿Crees en las casualidades? Tal vez este siempre fue nuestro destino, o simplemente una equivocación. Los dos estuvimos en el momento exacto, en el lugar perfecto, con un contexto especial. Y las cosas se dieron así. Quién lo iba a decir, que después de tantos años volveríamos a vernos con los mismos ojos, como si el hecho que nos separó, ya estuviese olvidado, ¿qué digo? SUPERADO. ¿Coincidencia? No tengo ni la más mínima idea, solo sé que esto me encanta… y deduzco que a ti también. Nos dejamos llevar, expresamos aquello que sentimos, directa o indirectamente, con gestos o señales, pero lo hacemos. No hay porque buscar el sentido a las cosas, a las situaciones. Vueltas y más vueltas, pero siempre en círculos, nunca avanzamos. Y a lo mejor, sin darnos cuenta, sin buscar nada en concreto, encontramos el verdadero significado de la felicidad, algo a lo que nosotros llamamos sinónimo de la palabra amor. Palabra que cada uno interpreta como quiere, que usa cuando le conviene… porque finge, o porque siente. ¿A caso importa? Yo solo controlo mi vida, y en ella no finjo, soy yo misma, tú me hiciste así, tan transparente. Pero más allá de lo que me enseñaste, de lo que hicimos juntos, de los sueños que compartimos… tú eres la razón de mis latidos, de mi ser, de mi existir. ¿Por qué ocultarlo? Es inútil, soy como un libro abierto. Y en cada una de mis páginas, en cada uno de mis capítulos, tú eres el protagonista, el que le da sentido a cosas que carecen de él. Pero, paralelamente a nuestra historia, hay una realidad… y tú no entras en ella. Nunca pude adaptarme, pero sí lo intenté. Tal vez no estemos hechos el uno para el otro, pero recuerda nuestro destino: no importan las tormentas que se avecinen, ni el peligro que venga con ellas… lo esencial es combatir, con decisión, determinación… pero siempre en equipo. Tenlo presente, siempre hallaremos la manera.
Ver mi vida pasar, como si de una película se tratase, sin dirección… hasta que te cruzaste en mi camino. ¿Crees en las casualidades? Tal vez este siempre fue nuestro destino, o simplemente una equivocación. Los dos estuvimos en el momento exacto, en el lugar perfecto, con un contexto especial. Y las cosas se dieron así. Quién lo iba a decir, que después de tantos años volveríamos a vernos con los mismos ojos, como si el hecho que nos separó, ya estuviese olvidado, ¿qué digo? SUPERADO. ¿Coincidencia? No tengo ni la más mínima idea, solo sé que esto me encanta… y deduzco que a ti también. Nos dejamos llevar, expresamos aquello que sentimos, directa o indirectamente, con gestos o señales, pero lo hacemos. No hay porque buscar el sentido a las cosas, a las situaciones. Vueltas y más vueltas, pero siempre en círculos, nunca avanzamos. Y a lo mejor, sin darnos cuenta, sin buscar nada en concreto, encontramos el verdadero significado de la felicidad, algo a lo que nosotros llamamos sinónimo de la palabra amor. Palabra que cada uno interpreta como quiere, que usa cuando le conviene… porque finge, o porque siente. ¿A caso importa? Yo solo controlo mi vida, y en ella no finjo, soy yo misma, tú me hiciste así, tan transparente. Pero más allá de lo que me enseñaste, de lo que hicimos juntos, de los sueños que compartimos… tú eres la razón de mis latidos, de mi ser, de mi existir. ¿Por qué ocultarlo? Es inútil, soy como un libro abierto. Y en cada una de mis páginas, en cada uno de mis capítulos, tú eres el protagonista, el que le da sentido a cosas que carecen de él. Pero, paralelamente a nuestra historia, hay una realidad… y tú no entras en ella. Nunca pude adaptarme, pero sí lo intenté. Tal vez no estemos hechos el uno para el otro, pero recuerda nuestro destino: no importan las tormentas que se avecinen, ni el peligro que venga con ellas… lo esencial es combatir, con decisión, determinación… pero siempre en equipo. Tenlo presente, siempre hallaremos la manera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario