miércoles, 21 de noviembre de 2012

Todo ocurre por una razón...gracias destino.


<<Es ese escalofrío que recorre mi cuerpo con tan solo pensarte. Son esos nervios que me paralizan cuando te veo. Es ese temblor que me invade cuando nuestras manos se rozan por casualidad. Son esas mariposas que revolotean por mi estómago cuando sueltas ese  absurdo “hola” cuando te diriges a mí. Me pregunto cuándo llegará el día en que sea un “buenos días cielo”, porque lo de “princesa” ya está muy visto.  No entra en mis planes rendirme tan fácilmente. Lo evidente salta a la vista, así que no le voy a negar mis sentimientos. El día que decida darle vida a esta historia tan típica, le entregaré mi corazón… pero, si no es mucho pedir, por favor, que no juegue con él. Está cargado de un amor tan puro que no me deja pensar en otra cosa que no sea él y puede dejar de latir en cualquier momento, puede perder todo ese amor si no lo tratan como es debido. No voy a decirte que no me gustaría estar en su lugar, porque tenerle sería para mí vivir en un estado de felicidad constante. Ser yo esa chica a la que tanto protege, sería indescriptible. Sentirme rodeada por sus brazos cada minuto del día… sería como un sueño imposible hecho realidad. Pero no nos engañemos, todo sigue igual>>

En aquel entonces, yo me desahogaba con mi mejor amiga, intentaba explicarle con palabras lo que sentía, le definía cada emoción que sufría mi cuerpo al pensarle, al verle, al rozarle… Ella no lograba entenderme, no era capaz de entender cómo se podía querer así, de aquella manera tan fuerte y creía que sería algo pasajero, un flechazo de esos que duran un par de semanas. Y yo, por mi parte, no sabía hacerle entender que era algo real, ese algo que no se busca, pero que tampoco se puede evitar, solo  se siente…con mente, cuerpo y corazón.  Pasó el tiempo, y aquella historia cada vez quedaba más atrás, más olvidada. Conseguí seguir adelante y conformarme con lo que tenía a mi alcance. Pero tampoco fue por mucho tiempo. Un día recibí un mensaje de texto y… ¿quién me iba a decir a mí que aquel mensaje cambiaría mi vida de por vida? Aquel cuento que años atrás había vivido internamente, en mi cabeza, estaba a punto de cumplirse, de dar paso a una historia de dos. Ese día entendí que todo pasa por una razón y que no todo son casualidades en esta vida. Fue el día en el que empecé a creer en el destino, ese mismo que una vez hizo que te cruzaras por mi camino, que me enamorase de ti, que viviese un amor platónico… pero también aquel que me hizo creer que el amor no era para mí, y que no tenía sentido ni valor si no era correspondido, sino era junto a él. Hasta aquel día, que rompió todos mis esquemas, que llegó sin más, en un momento cualquiera, en un instante que quedaría grabado a fuego en corazón. 

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