domingo, 19 de febrero de 2012

¿Mi primera juventud...?

Una vez, me hicieron hacer una redacción sobre qué momento de mi vida hizo que dejara de ser niña, y mi respuesta fue esta...:

La juventud no se pierde de un día a otro...supongo, sino pasa así sin más, pero nadie dijo que para madurar teníamos que dejar de ser niños, puedes ver "Peter Pan" ser maduro, saber que no existe y que continúe siendo tu película favorita. Algunos dicen que perder la juventud es por ejemplo descubrir que "Santa Claus" o "Los Reyes Magos" no exiten, cuando descubres que tu personaje favorito de ficción no existe. No creo que esa sea la razón de dejar de ser niño, sino saber que para poder conseguir algo tienes que esforzarte día a día, que si te enamoras, no es de un príncipe azul como el de las películas, y que probablemente si no es digamos "el adecuado" no acabe como dirían los cuentos:...y vivieron felices y comieron perdices.

Yo creo que madurar significa hacer sacrificios, saber decir que no a tus caprichos, supongo que eso no pasa hasta que no dejas de ser un niño, porque dejar de ser niño es convertirse en adulto y convertirse en adulto es malo ya que son responsabilidades, sacrificios y problemas.
Hoy me han pedido que escriba una redacción de mi primera juventud, pero supongo que no puedo hacer ninguna redacción ya que aún soy niña, ya que aún creo en esos cuentos de fantasía que hacen que los niños vuelen gracias al polvo de una diminuta hada, donde después volarán hacia un país llamado: "El país del nunca jamás." Donde no te puedes preocupar de madurar, ya que no creces, siempre eres niño, que lo único que tienes que hacer es reír, disfrutar y luchar contra Garfio.
Supongo que a todos nos gusta ser niños, que a todos nos gusta sentirnos vivos, sentirnos bien, que simplemente por regalarte un caramelo seas la niña más feliz del mundo.
Sin ninguna vergüenza puedo decir que hoy por hoy no es que sea niña..niña, pero no soy adulta, soy joven y eso implica que de pronto pareceré una niña pequeña llorando simplemente porque me he cortado el dedo con una hoja de papel, pero en ocasiones podré parecer la persona más madura del mundo, como una mujer de 30 años que sabe que tiene que decir que no porque tiene que ir al trabajo.
A si que, lo siento mucho yo no puedo hacer ninguna redacción sobre mi primera juventud, ya que no soy totalmente adulta, y supongo que nunca lo seré.

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