Hoy es un día en el que me paro a pensar que sería de mí si hace unos meses hubiese cogido otro camino, mi camino, el camino que me hubiese hecho llegar a la ilusión, no un camino cualquiera. Hoy me imagino nerviosa, con un moño casi perfecto, mi tutú blanco y mis zapatillas rosas...es hora de salir a escena.Es en ese momento en que los aplausos empiezan y el telón se abre, justo en ese instante si pusieras atención en el oído podrías oír el latido de cientos de corazones ilusionados, cientos de pasos pasando por sus mentes, cientos de momentos vividos en los ensayos de vuestra obra. Todo el esfuerzo y dedicación. Es increíble la atmósfera de complicidad que se crea minutos antes del comienzo, es como si en ese mismo escenario, tan solo por una noche nos convertimos en lo que siempre quisimos ser. Con lo único malo que te puedes encontrar, es que cuando pones todo de ti, los minutos escapan volando. Vuelan y corretean . Hasta que el espectáculo finaliza y puedes oír los vítores de ánimo, los aplausos y las sonrisas en caras conocidas. Y sabes en ese momento, que lo necesitabas, que necesitabas salir y darlo, mostrarle al mundo que puedes, pese todo lo que digan, pero por fin estar orgullosa de decir, "lo hice, y lo hice bien". Al final todo acaba siendo como en un cuento de princesas, y sabes que acabas de deslumbrar.

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