Un cambio. Sí, eso. Es exactamente lo
que ando buscando. Un golpe de aire fresco que me haga reaccionar,
que me haga multiplicar por cien el valor de las personas que más
quiero, el valor de todo lo que tengo, de mi vida. Porque de una vez
por todas entendí que todos mueren, pero no todos viven. Hay que
vivir aprendiendo a vivir, hacerse fuerte con cada derrota y no
olvidar nunca el sabor de cada victoria, que es efímera. Porque dar
todo no siempre es sinónimo de ganar, es dar todo y cuando ya no
puedas más...dar aún más. No se trata de bajar los brazos con la
primera decepción, ni de tirar la toalla cada vez que nada sale como
lo tenías planeado; porque la vida va más allá de tener las cosas
bajo control. Es implicarse, es emocionarse, es sentir... esos
sentimientos que son como cigarrillos; dañinos a veces, pero
necesarios una vez que pierdes el control. Porque cuando ya no queda
nada, hay que saber elegir qué momentos dejar ir, a qué momentos
aferrarse y aprovechar estos últimos al máximo. Simplemente porque
te hacen ser tú mismo, ya no se trata de fingir ante nadie; solo tú
y tu corazón. Incluso así tal vez consigas dejar de caminar en
busca de la libertad y te des cuenta de que, mientras tanto, te
estabas perdiendo de ser libre. Dejemos de una vez por todas que la
vida nos sorprenda, nos lleve por el camino, y no importa si es el
camino correcto o el erróneo, sencillamente el camino elegido.
Dejemos de pensar solamente en lo que nos conviene o en eliminar todo
lo que una vez nos lastimó, porque de todo aquello obtuvimos algo
mucho mejor, una lección. No importan las peleas que puedas llegar a
tener con tus padres, así como tampoco cada mentira que pueda llegar
a decirte un amigo, ni si quiera un desengaño amoroso; tus padres te
aman y quieren lo mejor para ti al igual que tus amigos, por eso
antes de tomar ninguna decisión en caliente o dejarte llevar por el
primer impulso que te invada el cuerpo, debemos razonar porque
también hay que saber diferenciar entre los momentos en que debemos
actuar de los momentos en que es mejor para un momento, callar y
escuchar una explicación, porque el 99% de los casos todo tiene una
razón lógica o casi lógica. Y si hablamos de desengaños
amorosos... intenta no recordar cada momento que pasaste al lado de
esa persona que en su día ocupó un lugar esencial en tu corazón,
ni tampoco recuerdes cada palabra o cada frase que solía decirte,
como los típicos “para siempre”. Ya que jamás podrás olvidar
del todo, al menos olvida una parte, apártala de tu rutina y sigue
adelante... porque la vida es demasiado larga como para hablar de
amor eterno.
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| Sometimes, the things we can't change end up changing us. |

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