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| Nunca es demasiado tarde para volver a empezar. |
Quería aferrarme a ti, como si fueses
el último aliento que pudiera tomar. Eras como un hogar para mi;
incluso las calles pasaron a ser desconocidas cuando llegaste. Empecé
a imaginar todo contigo y nada sin ti. Te pedía por favor: “no
cierres los ojos”, no podía ver sin ellos. Fuera de los ruidos de
la ciudad, solo podía oír dos cosas que sonaban al unísono: tu voz
y tu corazón latiendo. Solía correr hacia ti cuando llegabas, como
para acabar con el miedo constante de perderte que me acechaba cada
vez que te alejabas. Hasta hace poco no había conocido un invierno
tan frío; ya no podía resguardar mis manos en tu pecho... pero nunca dejé de esperarlo. Porque sé que así es como deberían haber sido las
cosas. Sé que las palabras están ahí y que aunque no todo fuese
como parecía... ¿por qué no puedo soñar? Si realmente estoy
segura de que te importa, porque siempre estaré ahí. Pero no
podemos convertir en correcto lo que está mal, ni olvidar u ocultar
las cicatrices. Así que no dejes que se te escape de los dedos, ni
trates de razonar con un fantasma. Porque ahora estoy cansada, aunque
no atada y no extrañaré ni un pensamiento. Hay un sentimiento raro
aquí dentro... y no soy una de esas que lo pueda ocultar con
facilidad. Perdóname por ser olvidadiza, por no recordar si eran
verdes o azules... y, aunque no tenga mucho que ofrecer, puedes
contarle a todo el mundo que soy tuya, tal vez un poco simple, pero
solo tuya. Espero que no te moleste que ponga en palabras cuan
maravillosa es la vida ahora que vuelves a formar parte de mi. El
amor vuelve a llevarnos allí donde pertenecemos, lejos del “solía
ser”, viviendo con lo que tenemos aquí y ahora, lejos del mundo
que conocemos.
-Flor

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