Sé que mucha gente no quiere ni que lo nombre, por todo
lo que un día me causó, pero es inevitable. Pasé tantas cosas bonitas,
infinitas palabras, momentos, alegrías que…¿Cómo no poder nombrarlo? Me hizo
feliz y estoy orgullosa de todo esto que siento. Se acabó, estoy harta de
comentarios que me tiran para atrás, de que haga lo que haga esté mal…Cansada de
sentirme la culpable de cada beso, cada sonrisa y cada te quiero, que fue real.
Llegó el momento en el que me cansé de fingir
que todo va bien, ha llegado el día en el que necesitarte ha sido lo único que
sabía hacer bien. El día en que
todos los malditos recuerdos se agolpan en mi mente, uno tras otro, a pesar de
que lo intento no consigo ser capaz de sonreír recordando lo felices que fuimos
un día. Y es que aún me cuesta tanto pensar que jamás volveremos a ser lo que
un día fuimos, que jamás volveré a escuchar cómo suena un te quiero de tu boca,
que nunca volveré a ser la razón por las que sonríes. Y te aseguro de que no te
haces ni la menor idea, de la falta que me haces, la falta que me hace hablar
contigo, la falta que me hace saber que te tengo ahí, para todo. Porque te
aseguro que echarte de menos no entraba en mis planes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario